PROGRAMA DE CALIDAD ATENCIÓN ESPECIALIZADA-MEMORIA 1996 - CONCLUSIONES

La primera conclusión a la que se llega es que la participación de los hospitales en las actividades de evaluación y mejora de la calidad ha sido alta, 86% de los hospitales, aunque consideramos significativo el número de hospitales que no lo ha hecho. En comparación con el año anterior la cifra es ligeramente inferior, 86% frente a 90,7%.

El año 1995 vivió un conflicto en los hospitales, que tuvo gran incidencia en los programas de calidad. Este año ha habido un cambio en los equipos directivos de algunos hospitales, y es probable que esta puede haber sido una de las causas. De ello podría deducirse que el liderazgo de los equipos directivos es un factor importante para la implantación de los programas de calidad. Por el contrario, en otros hospitales, a pesar de los cambios en los equipos directivos, el programa de calidad ha sido llevado a cabo en su totalidad. Esto hace pensar que la cultura de evaluación y mejora de la calidad va calando en nuestra organización progresivamente.

De todos los objetivos del programa de calidad incluido en el CP, ha habido un objetivo que ha sido el que menos se ha evaluado. Esto no sería llamativo si no fuera porque lo que se solicitaba en este objetivo era que cada hospital priorizara aquellos procesos asistenciales en los que se hubiesen detectado problemas de calidad, formara un grupo de mejora o Comisión Clínica y diseñara un protocolo y lo implantase. Esto suponía incluir dentro del programa de calidad del hospital, objetivos en función de las prioridades del centro, algo siempre demandado por los hospitales, y que sin embargo cuando se ha incluido no ha sido llevado a cabo más que por una minoría de ellos.

La mejora de la calidad de la asistencia, que es el objetivo de los programas de calidad, se ha conseguido en la mayoría de los objetivos. En los que no ha sido así, se puede deber a que se ha ampliado de manera significativa el ámbito de la evaluación, lo que ha supuesto un resultado que, por otro lado, refleja de una manera mas fidedigna la realidad. Así por ejemplo, en el 95, la implantación del documento de CI se evaluó tan sólo en la intervención quirúrgica más frecuente del hospital, mientras que en el 96 la evaluación se ha llevado a cabo en la intervención más frecuente de cada uno de los servicios quirúrgicos del hospital.

Todavía hay un gran camino por recorrer en la mejora de los aspectos metodológicos, pero cada año se va constatando un mayor interés de los profesionales en el rigor de la evaluación. El hecho de que este año por vez primera hayamos dedicado una parte de la memoria a analizar algunos aspectos metodológicos, se debe en parte, a que la información sobre estos aspectos es enviada con mejor calidad. Esto nos permite poder enjuiciarla con el ánimo de poder mejorar.

En alguno de los objetivos, en los que se ha considerado que globalmente la evaluación se ha realizado correctamente, y que los resultados no están en función de la estructura del hospital, se hacen constar los nombres de los hospitales que han alcanzado el nivel de la excelencia. Decir quiénes lo han logrado es un reconocimiento a su esfuerzo y pueden ser consultados por quienes deseen conocer cómo lo han logrado.

OBJETIVOS PLANTEADOS PARA EL EJERCICIO DEL AÑO 97

  1. - Hay dos aspectos estratégicos de la máxima importancia que se han planteado como objetivo para el próximo año.
    • Todos los hospitales deben contar con un coordinador del programa de calidad.

    • El cumplimiento de los pactos de calidad va a tener repercusión tanto en el reparto de la productividad a los profesionales, como en la financiación del centro

  2. Ligar la calidad a incentivos, aunque los económicos no son los únicos, es un objetivo largamente demandado por los profesionales y gestores, que por fin este año se va a poder llevar a cabo. Sin duda esto ha sido posible por voluntad de quién dirige la Institución y porque muchos profesionales han hecho en los últimos años un importante esfuerzo que ha permitido tener implantado un programa de calidad y poderlo evaluar. La Unidad de Calidad cuenta con el apoyo y liderazgo necesario en la Institución para coordinar este programa y entregar los datos más fidedignos posibles que permita un reparto de los incentivos económicos de la forma más justa a nuestro alcance.

    El coordinador de calidad tendrá una importancia crucial en el desarrollo del programa de calidad del hospital, que no debe limitarse, como de hecho está sucediendo en algunos hospitales, al programa incluido en el CP, y que estará en función de las prioridades de los centros. El Coordinador será un incentivo para el resto de los profesionales, ya que el apoyo metodológico y la formación en calidad que les puede proporcionar, se ha mostrado tan eficaz en la implantación de los programas como otros tipos de incentivos.

  3. - Los objetivos de calidad a incluir en el Programa siguen descansando en los tres pilares básicos que constituyen:
    • Mejora de la eficiencia.

    • Orientación al paciente

    • Cultura de la evaluación e implicación de todos los trabajadores en la mejora de la calidad.

  4. Es prioridad para el INSALUD en 1998 la mejora de la accesibilidad, y por lo tanto el programa de calidad debe dirigir sus acciones a este objetivo. En este sentido, la protocolización de las indicaciones de intervención y de derivación AP-AE en aquellos procesos con gran demora en lista de espera será una de las áreas de trabajo.

    Seguir profundizando en el cumplimiento de la Carta de Derechos y Deberes de los pacientes continuará siendo otra de las áreas de mejora de la calidad del CP.